05/05/2009 - 8: hs.
Todo comenzó a mediados del año 2006 cuando el mundo se vio inundado con información sobre una enorme epidemia de gripe aviaria (virus A H5 N1) con pronóstico de difusión mundial y expectativa de muerte inminente a todos los afectados.
Por supuesto ninguno de esos pronósticos se cumplieron, pero…sí se vendió todo el stock de vacuna antigripal de todos los laboratorios, así como la totalidad del medicamento “Tamiflu”, indicado como el único efectivo contra ese tipo de virus.
Ya en ese momento, los estudiosos de Epidemiología (estudio de las enfermedades que afectan poblaciones) confirmamos nuestras sospechas de lo peligroso para la salud de las poblaciones que significaba la difusión vía Internet y prensa mundial de informaciones relacionadas con la misma, no con carácter informativo sino respondiendo a un interés fundamentalmente económico y/o político de los generadores de rating o nivel de ventas de los emisores de opinión.
No olvidemos que en el diagnóstico y tratamientos de las enfermedades se juegan valores económicos incalculables, solamente superados por el petróleo (ya devenido a menos) o por las armas y guerras (mucho más mortales que los virus y bacterias que nos preocupan).
Tampoco debemos olvidar que la difusión de dolencias, medios modernos de tratamientos, presentaciones de médicos mediáticos, nuevos medicamentos, atraen televidentes, consumidores de revistas y diarios con información pseudo científica, siendo casi un argumento seguro para vender más periódicos, aumentar los rating televisivos, etc. cuanto más original y grave es el tema a tratar.
Pero lamentablemente nuestra afición al morbo hace que nos importe más lo relacionado con la gravedad de la noticia que nuestro deseo de informarnos, o de cambiar nuestras conductas (verdadero objetivo de la educación para la salud). Casi el 100 % de la población de la República Argentina sabe que el profiláctico (o condón) para quien practica la actividad sexual promiscua, es seguro para la prevención del contagio por el virus del sida, así como de muchas enfermedades de transmisión sexual, pero sólo lo usa el 30 % de la población de riesgo. Parte de ello es atribuido a la postura de la Jerarquía de la Iglesia Católica, con una curiosa contradicción frente a esta epidemia de gripe, como veremos más adelante.
Generalmente los medios internacionales generan información, y a medida que la noticia es retransmitida, en el afán de conseguir audiencia y tirada, los periodistas amarillos aumentan y deforman la noticia, llegando a nosotros como inminencia de catástrofe.
No hace muchos días la aparición de casos de dengue, virosis gripal de índole benigna pero respetable e importante en tanto y cuanto provoca gran cantidad de enfermos, con la consiguiente posibilidad de mortalidad a las personas con defensas irregulares por cuestiones orgánicas o sociales, generó una psicosis colectiva, alimentada por una difusión malsana que, en vez de generar el necesario deseo de colaborar con las autoridades sanitarias y municipales para que, junto con la población enfrenten la problemática solidariamente, se volcó en cifras infladas de mortalidad para generar pánico y críticas al gobierno (nacional, provincial ,municipal) por lo que hizo, o por lo que no hizo.
Eso es exactamente lo que no hay que hacer frente a una amenaza.
Y ahora la “fiebre porcina”. En ella y en su tratamiento por la prensa, los epidemiólogos podemos sintetizar la tremenda lucha de intereses económicos y políticos que se juegan en cada acontecimiento relacionado con la salud, influyendo sobre las noticias. Y cómo los llamados periodistas “de opinión” tergiversan, manipulan y rumorean noticias, respondiendo a intereses que nunca son los de la salud pública.
Iremos comentando los acontecimientos desde su origen: la fuente de información de quien de esto escribe es la misma que la de Uds. pero interpretada con fundamentos epidemiológicos.
Aparece un brote epidémico de una gripe, simultáneamente en Distrito Federal (México) y en EEUU. La primera apreciación periodística ya hablaba de la extrema variedad del virus porcino (propio de dicho animal) que al mutar al hombre, podría ser mucho más grave la epidemia que todas las registradas hasta la fecha.
La primera intriga de este inicio es que no hubo en los últimos tiempos epidemia porcina que hubiera merecido, por su importancia, la difusión por la prensa. A la vez, la aparición en pleno Distrito Federal (y en los EEUU ¿?) por lo menos era rarísima…
La segunda información sobre el virus, ya era más que sospechosa: dicho agente tenía partículas relacionadas con los porcinos, otra con las aves y otra con una fracción humana. A partir de esta aseveración, como mencionó un epidemiólogo conocido, “faltaría que los chanchos vuelen…”
Finalmente se llegó a una aproximación científica: variación del clásico virus de la gripe tipo A (H1N1), hasta la fecha benigno en su patogenicidad (gravedad de la enfermedad) y en su virulencia (capacidad de difusión en la población). Así fue que se llegó a determinar que el virus, en su segundo contagio (de humano a humano), atenuaba su virulencia. Conclusión: primera onda de epidemia leve, ya en estos momentos atenuándose, quedando como planteo científico qué ocurrirá con el virus en la segunda onda de epidemia.
Respuesta ante esta epidemia de la prensa internacional: damos las cifras reales entre paréntesis: 5.000 infectados en México con l50 muertes (480 con 18). Rápida difusión en todo el mundo, nivel 5 de alarma para la OMS (no explicando que dichos niveles internacionales hablan de presencia de virus en varios países, no de la gravedad de la situación.)
Y siempre, pero siempre, mencionando la posibilidad de que la vacuna antigripal actual puede conferir inmunidad, la seguridad del Tamiflu como curativo, el uso obligado del barbijo, y, ya localmente, el alcohol glicerinado como panacea total frente al modesto alcohol común. Enorme negocio.
La prensa grande de nuestro país le agregó un condimento político, propio del momento de elecciones, condenando al gobierno por su inoperancia frente al mosquito del dengue (falso) y por excederse frente a la gripe porcina (la gata de doña Flora).
Los temores de la población argentina por el desempleo, la carestía de la vida, la violencia criminal, el dengue, ahora se aumentó por el miedo a perder la vida por esta enfermedad (porca miseria…)
Hoy, estornudar es motivo de pánico, y darse un beso, una arriesgada maniobra casi mortal.
Conclusión, y qué es lo que debemos saber sobre el tema:
1) Nuevo tipo de virus, capaz de provocar gripe en los humanos. Gestación y procedencia en estudio. Potencial en su replicación desconocido, pocos dudan que se extenderá, confiando en que su grado de mortalidad sea bajo, así como que el virus de extinga y frene.
2) En muy poco tiempo tendremos una vacuna para el mismo.
3) Las muertes atribuidas al nuevo virus están aun por debajo de tasas de defunción provocados en el mundo por la gripe común.
4) El hecho de los niveles de alarma de la OMS es burocrático. Pandemia no quiere decir en ningún momento que la gripe sea grave o mortal.
5) El medicamento Tamiflu no es la panacea para esta gripe. Es más, se reportan complicaciones cuando es administrado en los niños principalmente.
6) El barbijo es útil en situaciones de epidemia, para proteger a nosotros de los demás y viceversa. El problema lo tendrá la Iglesia Católica que condena el uso del profiláctico (condón) como preventivo del Sida, por la afirmación de los científicos católicos que aseguran que el látex es permeable al virus. Dicho látex, comparado con los barbijos, es una muralla infranqueable. Entonces ver al arzobispo de México dar misa con barbijo, hace pensar los problemas que se habría evitado el obispo Lugo…
7) El atribuir la génesis del virus al bioterrorismo cae por el propio peso de la benignidad del virus. Si fuera terrorista sería mucho más letal.
8) Finalmente: pandemia suave con cobertura mediática virulenta. Esto está causando mucho más daño que el propio virus, con un enorme perjuicio económico.
El virus del miedo a través de los medios está haciendo más estragos que la gripe.