- 50 años como médico
- Salud pública y gobiernos iluminados
- Dos años de Salud Pública: Un gran enigma
- El silencio de los inocentes y el destino de los dirigentes
- Los boliches, los adolescentes y el alcohol
- Epidemia gripal .Que debemos aprender
- Las preguntas que no le contestan sobre la gripe
- Lo feo, el adefesio y lo extravagante
- Prensa libre y su riesgo en Salud Pública
- La gripe mas grave, la gripe del miedo
- Asesinos y ladrones adolescentes, su solución
- Por que la prensa ignora la Ley de Prensa

SOBRE EL AUTOR
  Dr. Juan Carlos David
david.juancarlos@gmail.com

DOCENTE ENCARGADO DE CATEDRA (Unidad Docente de Medicina de la U.N.R)
Catedras de:

  • PEDIATRÍA
  • MEDICINA PREVENTIVA Y SOCIAL
  • ENFERMEDADES INFECCIOSAS

PROFESOR (POR CONCURSO):

  • PEDIATRIA: Escuela superior de enfermería (MSP)
  • MEDICINA : carrera de Terapia Ocupacional (U.N.L.)
  • PLANEAMIENTO EN SALUD: carrera de Licenciatura en administración .de Salud (UNL)

CARGOS DE GESTION Y ADMINISTRACION

  • DIRECTOR: Hospital de Niños de Santa Fe-Período 74| 80
  • JEFE DE DTO. Enfermedades transmisibles.(MSP) 84/ 90
  • DIRECTOR DE PROMOCION Y PROTECCION DE LA SALUD
  • MIEMBRO DE JURADO DE CONCURSOS: 70/75/76/77/78/79/80.
  • COMISIÓN DIRECTIVA DE SOC. MEDICA DE STA FE .67/68/69.
  • COMISIÓN DIRECTIVA DE C.A.M.O.S. 68/69.
  • DIRECTOR DEL SANATORIO PRIVADO MATERNO INFANTIL
  • DELEGADO DEL MISMO ANTE LA Asoc. Clínicas y sanatorios
  • PRESIDENTE del TERCER SIMPOSIO NACIONAL DE PEDIATRÍA SOCIAL
  • MINISTRO DE SALUD Y MEDIO AMBIENTE DE SANTA FE 2/4/90 a 12/12/91

17/06/2009 - 21: hs.

Prensa libre y su riesgo en Salud Pública

Fundamentalmente es la televisión el medio del que, de acuerdo a estadísticas, más se sirve la población para informarse. Pero también es el medio más idóneo para medir el nivel de audiencia, con la implicancia que ello conlleva.

Allí radica el peligro, el medir minuto a minuto el nivel de audiencia, hace de la espectacularidad una necesidad, aun a costa de la veracidad, o exagerando al cenit la misma, en el afán de conseguir rating, que significa más avisos, etc, etc, etc.

Todo lo macabro, sucio, pornográfico y miserable es emitido en cualquier horario, en el afán de ser los primeros en dar una noticia; la misma no recibe siquiera la atención de chequear su veracidad, aunque sea por el sentido común de quién autoriza su emisión.

Esto se observa palpablemente en los momentos actuales, donde la proximidad de una elección muestra descarnadamente cómo todos los medios monopólicos de difusión omiten y mienten a mansalva, respondiendo a las directivas de sus patrones, frente a un Gobierno que no es ni por lejos una panacea, pero que está luchando por cambiar, en el buen sentido, estructuras obsoletas que mantenían (y mantienen) al pueblo sometido al arbitrio de los que más tienen (en dinero y privilegios) ,y que ha cometido el fundamental sacrilegio de intentar modificar la ley de prensa, vigente desde la dictadura, tanto que fue firmada por Videla y Martínez de Hoz.

La futura ley propuesta está siendo discutida en todos los ámbitos: académicos, gremiales, ONG, con incumbencia en el tema, antes de ser debatida en el Senado y Diputados de la Nación. Ojalá todas las leyes fundamentales puedan ser debatidas de esta manera. Pero el pecado de la misma, que hace que reciba la total ignorancia de esa prensa condicionada, es que su articulado termina con el bochornoso monopolio que jamás, desde su creación, veló por el interés de los que nada tienen, y sí protegió todos los regimenes, destinados a proteger el gran capital.

El tema de esta nota, paradójicamente, trata de criticar un aspecto de la misma ley, referido a la libertad absoluta de publicar sin censura, por los daños que podrían ocasionarse a la Salud Pública.

Ya desde Hipócrates (el padre de la medicina) sabemos que no hay enfermedades, hay enfermos… Inclusive en nuestro diario vivir tropezamos con familiares y amigos (incluso nosotros) que asumen de mil maneras diferentes la posibilidad de enfermar y /o morir. Incluso cualquier anormalidad que imaginan o tienen en su percepción de salud, es multiplicada con la poco eficaz y perniciosa ayuda de Internet. Si a ello le agregamos la prensa diaria con las características antes mencionada, se hace un cóctel explosivo que termina colapsando los Servicios de Salud (públicos y privados) con el consiguiente riesgo de errores de diagnósticos y/o tratamientos, por médicos obligados a atender durante sus guardias un número desmedido de personas que, en su mayoría, concurren inducidos por las noticias catastróficas de muertos por doquier.

Educar para la salud no significa información: por más científica que aparente, todo lo que vemos, leemos u oímos sobre medicina significa el éxito del lucro con la enfermedad de la gente.

Los nuevos instrumentos, medicamentos, procedimientos, son relatados con solvencia y profesionalidad por atildados médicos (algunos cómplices y otros idiotas útiles) que con el argumento de la prevención, generalizan síntomas y signos que alguna vez todos tuvimos, y ante la incertidumbre obligan a la consulta y a la bien llamada “calesita “ (análisis, radiografías, etc, etc).

A ningún medio de difusión, se le ocurre informar a la población que la gran mayoría de las enfermedades y muertes son relacionadas y directamente atribuidas a la conducta humana: stress, obesidad, sedentarismo, drogas (legales e ilegales), guerras (grandes y pequeñas).

Recientemente se informo que el fusil Kalisnikow mató mas gente que las enfermedades.

Si le agregamos los directamente influenciados por la mala distribución de la riqueza, tales como falta de agua potable, cloacas, viviendas, desnutrición, etc. hace que aun sumando todas las muertes provocadas por virus, bacterias, parásitos, no llegan ni a un tercio de las muertes en la historia de la humanidad.

Y nos hacen tener miedo de los virus y bacterias, haciendo caso omiso de las palabras de quién con su genio nos introdujo en el mundo de los microorganismos. Pasteur simplemente dijo: lo importante no es el germen, es el huésped (o sea nosotros). Atribuirle al virus porcino la muerte de un trasplantado, o un diabético, o un desnutrido, es olvidarse que todas las muertes tienen factores condicionantes y factores precipitantes.

Simplemente el interés por el temor a virus y bacterias es porque son los condicionantes del tercer negocio más rentable de la tierra, tal es el de los medicamentos y todo lo que rodea la recuperación de la salud.

Educar para la salud es intentar modificar conductas: de nada sirve que todos sepan que el profiláctico (condón) previene efectivamente el Sida y las enfermedades venéreas (que están en aumento) si sólo el 40 %lo usa.

De qué sirve saber que el tabaco provoca cáncer de pulmón, si el 70 % de la población fuma. Su venta es legal, como el alcohol.

Hablamos de los conflictos de los adolescentes. Creo que si un adolescente informado no entra en conflicto psíquico por la realidad que lo circunda, es porque definitivamente está demente.

 

La actual epidemia de gripe porcina, la anterior de gripe aviaria (faltaría la gripe por insectos, y terminaríamos en un zoológico) es el mejor ejemplo de lo mencionado. Los groseros intereses económicos que se juegan, la falta de ética de los protagonistas, su afán de lucro o de notoriedad, hace que cada medida que se tome, tratando de calmar la opinión pública, enfocando correctamente la problemática, es inmediatamente tapada por un mar de información tendenciosa o falsa. Aparecen expertos en cualquier cosa, diciendo cualquier barbaridad, y es tomado por los medios de difusión como los de un gurú infalible (siempre que convenga a los intereses en juego). Entonces se venden vacunas que no sirven, medicamentos de dudosa efectividad, análisis y estudios innecesarios, perdiendo siempre el sufrido receptor de estos dislates.

La propuesta sería esta: todos los Ministerios de Salud de las provincias, así como Nación, deberían tener un vocero autorizado que informe a la opinión pública el problema sanitario que se plantee en el momento, y que toda la prensa deba difundir en lugar destacado agregando la misma, si así le parece, a la información por otras vías obtenida.

La tan remanida libertad de prensa desde su origen es espuria, pues jamás un periodista podría publicar algo en contra de su patrón (salvo que sea un kamikaze) por dos elementales motivos: o porque no se lo publican, o por algo más peligroso: que se autocensure.

 
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