A 10 años del suicidio de Favaloro no aprendimos nada
Hoy, más allá de Maradona, Grondona y Ricardo Fort, nadie
recordará a un hombre que decidió terminar con su vida luego de recibir
silencio e indiferencia. Desde su Fundación, operó en forma gratuita a miles de
personas que hoy viven gracias a él; lejos de las obras sociales corruptas y de
los mercantilistas de turno, atendió a los casos más urgentes sin esperar nada
a cambio. Un ídolo, que intentó llamar la atención a través de un disparo en su
corazón, el mismo que tantas veces curó. Un hombre que tuvo la oportunidad de
ser rico intentó convencer a los jóvenes de que apuesten a su país y de enseñar
a sus pares de no mercantilizar su profesión médica. Más allá de una efeméride
entre otras, ya nadie se acuerda de homenajear a René Favaloro.